Cómo afecta el párkinson a nuestra salud emocional. Síntomas neuropsiquiátricos

La estabilidad y los sentimientos del paciente y de su entorno

No es sencillo sobrellevar una enfermedad como es el párkinson, ni sus síntomas. Ya sabemos que cada caso es individualizado, y eso significa que distintos síntomas se manifiestan de forma diferente en cada paciente. Hay que distinguir:

  • Síntomas motores. Visibles a simple vista, suelen ser el factor que nos hace acudir al neurólogo. Los más comunes son los bloqueos de marcha, la lentitud de movimientos, el trastorno del habla y los temblores.
  • Síntomas no motores. Ocultos al ojo humano, pueden estar relacionados con la propia enfermedad o con los efectos secundarios de los medicamentos que se toman. Son comunes y muy variados.

Los síntomas no motores también tienen sus propios subtipos. Por un lado tenemos los síntomas no motores sensoriales, como el dolor, síndrome de piernas inquietas, hormigueos, o calambres. Por otro, los gastrointestinales, que afectan al sistema digestivo, como la sialorrea, disfagia, nauseas, o estreñimiento. Los trastornos del sueño son muy frecuentes, como pesadillas, sueños vividos, insomnio o somnolencia diurna. Parte de los síntomas no motores son por disfunción autonómica, como los mareos, sudores, pérdidas de consciencia, síntomas urinarios o disfunción sexual. Y además puede haber síntomas que afectan a la cognición, conducta, y estado de ánimo, siendo muy discapacitantes y disruptivos para las familias. Este último grupo son llamados en ocasiones “síntomas neuropsiquiátricos” y son nuestro tema a tratar en este artículo.

Síntomas neuropsiquiátricos : cognitivos y demencia

Es muy frecuente que los pacientes con Parkinson puedan presentar ciertos problemas cognitivos desde el principio, sobre todo para funciones ejecutivas y atención, como programar, planificar, ejecutar, etc. Un ejemplo es la habilidad para conducir, que se puede ver mermada. Es decir, no sólo el cuerpo funciona lento, sino también la mente. En pacientes con fluctuaciones, esto puede agravarse durante los episodios OFF. En ocasiones esta sintomatología puede progresar, y acabar desarrollando el paciente una demencia, con problemas de orientación o memoria, y progresivamente mayor dependencia para las actividades del día a día.

Recuerda que… todos los síntomas neuropsiquiátricos pueden afectar a la estabilidad emocional del paciente, pero los cognitivos son de los más discapacitantes y los que generan gran preocupación y sobrecarga del cuidador

Por suerte, los síntomas cognitivos floridos suelen aparecer en fases muy avanzadas de la enfermedad, aunque a veces, cuando la edad de debut del Parkinson es elevada, pueden hacerlo precozmente. Incluso la enfermedad puede debutar ya con problemas de este tipo, en lo que se llama enfermedad por cuerpos de Lewy, que no deja de ser una variante de la enfermedad de Parkinson, con afectación desde el inicio más extendida (cuerpos de Lewy precozmente en la corteza cerebral). Además, pueden agravar los síntomas la toma de levodopa y otros medicamentos dopaminérgicos, con efectos secundarios. Recuerda que, ante la más mínima señal, debes consultar con el neurólogo. Él se encargará de ajustar el tratamiento o derivar al profesional necesario (en muchos casos, el psicólogo).

Psicosis y alucinaciones

Estos signos afectan del 40 al 50% de los pacientes, una cifra bastante alarmante. Al principio son menores y fugaces, cursando como alucinaciones visuales simples, como por ejemplo tener la sensación de ver una sombra que pasa por el campo visual ocasionalmente, o tener a alguien detrás. Sin embargo, si progresan pueden ser más elaboradas, como ver animales, niños, etc. Algunos pacientes desarrollan síntomas psicóticos floridos dando lugar a una conducta paranoide que se puede manifestar de muchas maneras.

Un ejemplo es la celotipia. ¿Esto en qué se traduce? En celos irracionales que surgen del paciente, falta de autoestima y desconfianza hacia los seres queridos. Su círculo más cercano también es influenciando negativamente, pues es complicado lidiar con los supuestos de estos síntomas (delirios de grandeza, de control, robo, etc.).

Se ha relacionado este factor con un depósito mayor de cuerpos Lewy en algunas áreas y es más frecuente en pacientes que desarrollan o pueden desarrollar demencia – Parkinson. Algunos fármacos como los anticolinérgicos y los agonistas dopaminérgicos, especialmente, los pueden favorecer, sobre todo a dosis altas, siendo fundamental el manejo adecuado por parte del neurólogo.

Trastorno del control de impulsos

Estos síntomas neuropsiquiátricos, que afecta a un 15% o más de los pacientes con Parkinson, se traduce en una acción irrefrenable de consumir una sustancia o llevar a cabo una determinada conducta. Son comunes la ludopatía, adicción a la levodopa, la compra compulsiva, comer compulsivamente, adicción a ordenadores, hipersexualidad, o el punding, que es la repetición compulsiva de conductas estereotipadas, como por ejemplo levantarse de noche para ordenar cajones, colecciones de cromos, limpiar, etc.

Lo que es característico en este caso es la tensión interna que la precede, y la satisfacción posterior. La primera desestabiliza al paciente, ya que se puede ver frustrado en caso de no satisfacer el impulso. La satisfacción puede afectar también al cuidador o la familia, que ven como un ser querido se deja guiar por instintos más irracionales, y no son capaces de calmarles de ninguna forma.

Suelen ocurrir en personas sin deterioro cognitivo, con conductas impulsivas premórbidas o antecedentes familiares de este tipo de conductas, siendo más frecuente en varones (la ludopatía e hipersexualidad es más frecuente en varones mientras que las compras y comidas compulsivas en mujeres) y en jóvenes con alto nivel socio-educacional, y su manejo es complejo. Su desarrollo está muy vinculado al uso de un tipo de fármacos llamados agonistas dopaminérgicos, como el pramipexol, ropinirol o rotigotina. A mayor dosis más riesgo. Muchas veces, pero no siempre, el cuadro mejora o remite al retirar el agonista. La apomorfina puede producirlo pero menos frecuentemente que otros agonistas. El segundo con menos riesgo es la rotigotina (parche transdérmico), más seguro que el pramipexol y ropinirol.

Como cuidador es clave vigilar cualquier posible conducta de este tipo, comprender que puede ser muy desalentadora pero que es consecuencia de la enfermedad y consultar urgentemente con el neurólogo si se da el caso. Hay casos de familias arruinadas o separadas por problemas de este tipo.

Síntomas afectivos: ansiedad y depresión

Un tercio de los pacientes padecen problemas de ansiedad: desde la inquietud hasta las crisis. En estadios avanzados del párkinson, pueden presentar crisis de angustia de modo brusco, intenso y breve. Suele aparecer asociada a los períodos OFF y a la presencia de síntomas motores.

Entre un 17 y un 50% de los pacientes pueden padecer depresión. Hay varios tipos, depresión mayor (la más grave), menor (síntomas más leves), distimia (síntomas crónicos discretos) o subclínica (sin datos aparentes pero detectable con cuestionarios específicos). Es conocido que, en muchos de los casos, pueda prestarse años antes de diagnosticar párkinson, por la afectación precoz de unas estructuras del cerebro llamadas núcleos del rafe. Las sensaciones son variadas: tristeza, falta de motivación, derrotismo o apatía. Son una parte importante de los síntomas neuropsiquiátricos.

La percepción del bienestar en estos casos es doblemente negativa, pues afecta a la autoestima del paciente y de su cuidador, quien ve que sus esfuerzos por mantener la calidad de vida del afectado no están siendo suficientes. Se sabe que lo que más afecta a la percepción de calidad de vida del paciente es el bajo ánimo, siendo la depresión un factor muy impactante. Igualmente, independientemente del estado del paciente, lo que está muy relacionado con la calidad de vida del cuidador es su propio estado de ánimo.

Y recuerda…

Si eres cuidador, ante síntomas neuropsiquiátricos, cuando debas tomar cualquier decisión importante, consulta al neurólogo. Es el único capaz de comprender la magnitud del problema, y recomendar la mejor terapia. Y, ante todo, no te sobrecargues. Tu salud emocional también es importante.