Enfermería y Párkinson. Capítulo 5: Síntomas de disautonomía

Ayudar a pacientes en todo lo que no puedan solos

Los pacientes con Parkinson padecen síntomas autonómicos que repercuten negativamente en su calidad de vida. En estos síntomas, el tratamiento farmacológico viene a ser escaso por lo que se necesitan adoptar medidas desde el punto de vista práctico. La disautonomía, sus síntomas, pueden aparecer mucho antes de los síntomas motores de la enfermedad.

Mejorar la calidad de vida y la autonomía de los pacientes. De eso trata la quinta parte del manual “Cuidados de enfermería en la Enfermedad de Parkinson”. Este capítulo trata todas las formas que hay de valorar y actuar respecto a un síntoma u otro. La disautonomía se debe tratar tanto desde el lado de los medicamentos como el del no farmacológico.

La quinta parte del manual trata temas como la hipotensión ortostática, la sialorrea, la disfagia, el vaciado gástrico, el estreñimiento, la disfunción vesical, la sudoración y la disfunción sexual. El enfermero realizará derivaciones necesarias con el profesional correspondiente, y valorará de forma diferente cada uno de estos síntomas.

  • Hipotensión arterial. Puede variar según las horas del día, y es un factor de riesgo para las caídas.
  • Para valorar este hecho no se debe ver como un exceso de producción de saliva, sino un problema de tragar adecuadamente.
  • Los especialistas deben observar el nivel donde se produce esta. Para más información, el Manual 2 sobre disfagia trata este tema en profundidad.
  • Puede tener su origen en una mala absorción de la levodopa y otros fármacos.
  • Estreñimiento. Puede verse favorecido por el desarrollo de la enfermedad o por los fármacos antiparkinsonianos, sedestación, alimentación no adecuada…
  • Disfunción vesical. Se debe preguntar directamente para obtener información, aunque sea un tema delicado.
  • Regulación de temperatura. Se debe vigilar la hipersudoración y la hidratación correcta del paciente.
  • Disfunción sexual. Se puede realizar una valoración y diagnóstico diferencial con los síntomas cognitivos emocionales del párkinson.

En cuanto a la actuación por parte de los enfermeros, también cambia según el síntoma:

  • Hipotensión arterial. Ajuste del tratamiento y otras medidas no farmacológicas (tomar un vaso de agua antes de levantarse, evitar situaciones o lugares de temperatura elevada).
  • Adecuar la postura, beber tragos pequeños de manera constante, mantener una higiene adecuada de la boca…
  • Los especialistas de logopedia son los más adecuados para esta situación.
  • Vaciado gástrico. Disminuir ingestas de comidas ricas en grasas y carbohidratos, además de separar la toma de levodopa de las comidas.
  • Estreñimiento. Aumento de la ingesta de agua, mejorar la motilidad intestinal y aumentar la dieta rica en fibra.
  • Disfunción vesical. Tomar líquidos abundantes durante el día, no aguantar las ganas de orinar, evitar tomar líquidos desde unas dos horas antes de irse a dormir.
  • Alteraciones de regulación de temperatura. Controlar el estado de hidratación, y realizar higiene y cambio de ropa cuando se necesite.
  • Disfunción sexual. Mantener buena adherencia al tratamiento antiparkinsoniano, usar lubricantes si es necesario y acudir a terapias sexuales.

Otros tratamientos para los síntomas

El manual también aporta información para otros síntomas como: hiposmia, anosmia, fatiga, dolor, cambios de peso, función visual y seborrea.

De hecho, los anexos ofrecen otro tipo de cuidados que deben seguir los pacientes, bajo el apoyo de sus cuidadores y sus enfermeros. Los tres anexos incluyen consejos para mejorar el estreñimiento, para la hipotensión ortostática y para la incontinencia urinaria.

La disautonomía es un asunto que preocupa a cuidadores, familiares, enfermeros y pacientes de Parkinson. Pero no es el único. Descarga el manual entero y entérate de otros temas.

¿Quieres saber más sobre el papel de la enfermería en la disautonomía?