Párkinson avanzado & las útiles terapias de segunda línea

La importancia del tratamiento durante toda la enfermedad

La enfermedad de Parkinson es neurodegenerativa. No tiene cura, por lo que el tratamiento trata de paliar los síntomas, motores y no motores, para que afecten lo menos posible a la calidad de vida del paciente. A medida que la enfermedad avanza, el tratamiento va cambiando. ¿Cómo se debe tratar a un paciente con párkinson avanzado?

Lo primero, recuerda: los ajustes de tratamiento son diferentes según cada caso. Los síntomas del párkinson se manifiestan de forma individual para cada paciente, así como los efectos de la medicación y del resto de terapias. Es el neurólogo quien debe ajustar el tratamiento a las circunstancias del paciente.

Tratamiento para el párkinson avanzado

Un tratamiento de segunda línea es una terapia más compleja, que suele conllevar una operación y/o el uso de un dispositivo, y que se utiliza para mejorar los episodios de fluctuaciones ON OFF y las discinesias en el paciente. Ambos aparecen cuando la enfermedad avanza, por lo que se relaciona este tratamiento con el párkinson avanzado.

Estas terapias requieren una colaboración perfecta entre paciente y cuidador. Este último es el encargado de, si se requiriera, administrar la terapia (por ejemplo, la bomba de duodopa ofrece una dosis extra que puede ser manejada tanto por paciente como cuidador).

Beneficios del tratamiento en párkinson avanzado

Las ventajas de las terapias de segunda línea son ya conocidas por los profesionales. En el 5º Desafío de Enfermedad de Parkinson Avanzada algunos expertos del tema nos dejaron sus conclusiones. Estas son algunas de ella:

  • Con estas terapias, se mejoran las fluctuaciones motoras y las discinesias.
  • Otros síntomas no motores también pueden mejorar como el dolor, fatiga, estado de ánimo, alteraciones del sueño, síntomas urinarios o gastrointestinales.
  • Hay muchos pacientes aptos para recibir este tipo de tratamiento avanzado.
  • Son terapias que se investigan, se difunden e implican a toda la sociedad científica.

El tratamiento de segunda línea en la actualidad

Actualmente, son tres los tratamientos que más se utilizan.

  • La apomorfina se administra por vía subcutánea, mediante un pen o mediante infusión continua. Dado que su efecto desaparece a la hora, es preferible esta segunda opción, sobre todo si el paciente tiene que pincharse muchas veces con el pen a lo largo del día.
  • La bomba de duodopa es un gel de levodopa administrado en infusión a través del intestino delgado mediante unas gastrostomía (PEG). Se ajustan diferentes dosis: continua, matutina y extra. Esta terapia permite mantener niveles estables de levodopa en sangre y debido a ello mejorar las fluctuaciones estables.
  • La cirugía (estimulación cerebral profunda) consiste en implantar dos electrodos a cada lado del cerebro, conectados a un neuroestimulador. Esta técnica suele mejorar los síntomas motores y se suele indicar en pacientes no mayores de 70 años y con algo menos de tiempo de evolución que los que reciben bomba.

De los estudios más recientes, contamos con el EUROINF 2, que seleccionó un grupo de pacientes para aplicarles la estimulación (101), la duodopa (33) y la apomorfina (39). Todos mejoraron su calidad de vida, especialmente en los síntomas no motores.

Este estudio revela la eficacia de la estimulación cerebral profunda, pues son los únicos pacientes que redujeron la medicación dopaminérgica. Aun así, los tres coincidieron en mejorar el estado de ánimo, la fatiga, el sueño y el dolor de los pacientes del estudio.

Aquí te dejamos otro interesante artículo sobre el uso de la cirugía en el tratamiento de párkinson avanzado.