Cuidados de los enfermos de párkinson: atención y protección de la piel

Una buena higiene es clave para prevenir enfermedades en la piel

¿Sabías que la piel es el órgano más grande del cuerpo humano? A través de ella, eliminamos grasa, sales minerales y agua, pero también es la primera barrera frente a las infecciones. La piel nos protege, por eso, resulta fundalmental cuidar de ella: limpiarla dos veces al día, secarla bien e hidratarla adecuadamente. Estas recomendaciones son aplicables a todas las personas, sufran o no afecciones, pero hay que aumentar la atención cuando se trata de enfermos de párkinson.

El mayor riesgo de sufrir lesiones cutáneas que presentan las personas con párkinson tiene que ver con uno de sus síntomas. Como explicamos en Conoce el Párkinson, hay dos tipos de síntomas: los motores, que son los más reconocibles (temblor, rigidez…), y los no motores, que tiene que ver con otros aspectos (depresión, ansiedad, insomnio…). Es dentro de este segundo grupo donde se encuentra la sudoración excesiva, que presentan un tercio de las personas con la enfermedad de Parkinson, sin siquiera hacer ejercicio o haciéndolo de forma leve, y que entronca, directamente, con la mayor vulnerabilidad de su piel.

Aunque se desconoce la razón exacta de este síntoma, la excesiva sudoración y grasa en pacientes de párkinson ocurre cuando los músculos están rígidos (períodos OFF) o durante las discinesias (movimientos excesivos secundarios a los medicamentos). Por eso, es importante la aplicación de una serie de cuidados de los enfermos de párkinson para mantener la salud de su piel y prevenir enfermedades en el órgano más grande del cuerpo.

Detección de sudoración intensa y piel grasa

Aunque los problemas son frecuentes, a veces, por desconocimiento, no se le presta suficiente atención a la piel. La salud cutánea depende directamente de una buena higiene. Así, los cuidados de los enfermos de párkinson parten de unas recomendaciones generales como son:

  • Asegurar un buen secado, prestando especial atención a los pliegues de la piel y los huecos entre los dedos.
  • Mantener una buena hidratación hídrica bebiendo al menos 1,5 litros de agua.
  • Hidratar también la piel con el uso diario de cremas adecuadas.

También para evitar los problemas cutáneos o mejorarlos se deben seguir otros consejos más específicos:

  • Realizar una higiene más frecuente, optando por el uso de desodorantes antitranspirantes.
  • Si se utilizan parches transdérmicos, rotar la zona de colocación y hacerlo siempre sobre la piel limpia, seca y libre de vello.
  • Realizar una ducha diaria con agua templada y jabón neutro.
  • Utilizar ropa de algodón, que transpire y no apriete y, sobre todo, cambiarla con frecuencia si se presenta exceso de sudoración.
  • Evitar colonias, lociones o cremas con alcohol para prevenir posibles irritaciones o sequedad de la piel.
  • Rehusar de comidas grasas y picantes.

Cómo actuar ante otras complicaciones en la piel

Además de la sudoración excesiva, existen otra serie de complicaciones en la piel que pueden aparecer en personas con párkinson. En los casos de movilidad reducida, es recomendable vigilar la aparición de úlceras o heridas en las zonas de contacto o presión. Para contrarrestrarlo, se deben hacer cambios de postura y mantener la piel hidratada y libre de humedad.

Por otro lado, si aparece seborrea (eczema por el exceso de grasa en el cuero cabelludo), se aconseja la utilización de champús y geles con selenio y zinc; y ante los picores o prurito es bueno el uso de cremas con avena y el aclararse con agua fría.

Por último, y aunque resulte obvio, no olvides consultar y hablar de estas complicaciones en la piel con el neurólogo, que siempre podrá ayudarte con los mejores consejos sobre cuidados de los pacientes de párkinson.  Será el propio neurólogo o el médico de atención primaria, quien en ocasiones y si es preciso por la importancia de la sintomatología, podrá derivar al paciente con párkinson al dermatólogo, el médico especialista de la piel.