Enfermedad de Parkinson. Lo más destacado del 2022

Aunque no hay una cura contra la enfermedad de Parkinson, cada vez hay más ensayos con moléculas que persiguen frenar o enlentecer la progresión de la misma. Que una terapia resulte exitosa dependerá de tener también un mayor conocimiento sobre sus causas, mecanismos y síntomas, por lo que la investigación en diferentes aspectos resultará clave. Resumimos lo más relevante de este año 2022 en cuanto a novedades en investigación de párkinson.

Este artículo ha sido redactado con la colaboración del Doctor Diego Santos, vicepresidente de la Fundación Degén y coordinador del Grupo de Trastornos del Movimiento de la SEN.

Síntomas clínicos de la enfermedad y progresión

La edad de debut es importante. En un estudio publicado en Scientific Reports, los investigadores exploraron datos del registro nacional sueco para la enfermedad de Parkinson y observaron que una mayor edad al inicio se asocia con un aumento más rápido en la gravedad de los síntomas motores así como una disminución más rápida en la calidad de vida. Otros estudios publicados han observado que la enfermedad progresa y que los pacientes empeoran en su calidad de vida y muchos síntomas, motores y no motores, a corto y medio plazo, como por ejemplo con investigaciones de la cohorte española COPPADIS. Un trabajo publicado en Neurology observó en 358 pacientes seguidos durante 8 años que la pérdida de peso precoz se asocia a un empeoramiento más rápido en la función cognitiva. Otro estudio sueco con seguimiento de una cohorte durante 25 años observó que la probabilidad de desarrollo de demencia en los pacientes con párkinson es 4 veces más que en la población sin párkinson (grupo control) y en la misma línea, un trabajo en que se utilizaron datos de 295 publicaciones previas identificó que a nivel global, la demencia puede llegar a afecta a 1 de cada 4 pacientes.

En este sentido, es muy importante monitorizar la enfermedad teniendo en cuenta las complicaciones que aparecen a medio y largo plazo, algunas como la demencia o psicosis muy disruptivas, pero también las que aparecen más precozmente. Por ejemplo, se ha observado que el desarrollo de fluctuaciones motoras es muy precoz en pacientes que reciben levodopa y su aparición se asocia a un incremento de la sintomatología no motora y a un mayor empeoramiento en la calidad de vida. En la práctica clínica, detectar la presencia de fluctuaciones clínicas, ya sean con síntomas motores, no motores, o ambos, cada vez está más presente por las implicaciones que tiene de cara al manejo de la enfermedad. En la misma línea, hay trabajos que han identificado que algunos síntomas que siempre se han asociado con una enfermedad más avanzada, como la disfunción sexual, la sialorrea (babeo) o la disfagia (dificultad para tragar), en realidad pueden aparecer en estadios iniciales y son más frecuentes al comparar a los pacientes con sujetos control. Muchos síntomas no motores se conocen bien y cada vez tenemos más información sobre su prevalencia, cuando aparecen, como progresan y la discapacidad que generan. Sin embargo, algunos no son suficientemente reconocidos. Uno de ellos es la presencia de neuropatía periférica, trastorno en el que los nervios periféricos (en brazos y/o piernas) se ven afectados. Un trabajo publicado en Brain demostró de hecho que la neuropatía periférica puede estar presente hasta en el 40% de los pacientes con párkinson y que en la práctica debe ser descartada en pacientes con síntomas sugestivos (hormigueos, dolor, atrofia muscular, etc.) o anomalías de la marcha y equilibrio, ya que su presencia contribuye a dichas alteraciones.

Sensibilizados con identificar una herramienta que permita conocer bien qué síntomas prevalecen y son más disruptivos en el paciente, lo cual es importante en un trastorno que se manifiesta de forma tan variable, desde España se ha propuesto una clasificación sencilla pero completa llamada MNCD, que valdría para monitorizar la progresión de la enfermedad desde el inicio y que se basa en 4 ejes fundamentales: síntomas motores; síntomas no motores; cognición; dependencia para las actividades de la vida diaria.

Dieta y ejercicio físico

Una publicación reciente en JAMA recalca la importancia del ejercicio físico y la dieta saludable en los pacientes con enfermedad de Parkinson. Se observó en una cohorte de 1.251 pacientes con enfermedad de Parkinson que la realización de una adecuada actividad física y una dieta saludable tanto antes como después del diagnóstico se asociaron independientemente de otros muchos factores con una menor mortalidad. Valoraron la calidad de la dieta y el ejercicio con cuestionarios y en concreto determinaron que los pacientes en el nivel de mayor calidad fueron los que presentaron menos riesgo de fallecer a lo largo de más de 30 años de seguimiento. Relacionado con el estilo de vida y la alimentación, también se publicó en Neurology un trabajo que mostró que comer tres o más porciones por semana de alimentos ricos en flavonoides como té, manzanas y bayas, puede ayudar a las personas con párkinson a vivir más tiempo.

Un estudio que involucró a 237 personas con párkinson en estadio inicial que fueron seguidas durante seis años observó que las personas que realizaban al menos cuatro horas de ejercicio moderado a vigoroso cada semana presentaron un empeoramiento más lento  en el equilibrio y la marcha cinco años después. Además, según los datos de un ensayo clínico publicado en Annals of Neurology realizado en 130 pacientes, los beneficios del ejercicio aeróbico parecen asociarse con una mayor conectividad neuronal y una menor atrofia cerebral. También cada vez hay más estudios publicados que refuerzan la importancia de los programas de ejercicio combinado, trabajando tanto aspectos motores como tareas cognitivas, o el uso de nuevas tecnologías aplicadas al ejercicio, como la realidad virtual o el uso de smartphones para monitorizar la actividad y estimular la misma mediante programas con juegos. El ejercicio no sólo puede producir beneficio a nivel motor en síntomas como la rigidez, lentitud de movimientos o alteraciones de la marcha sino también en cognición, sueño o estado de ánimo. Hay algunos ensayos en marcha como el SPARX3, que pretende comprobar el posible efecto enlentecedor de la progresión de la enfermedad en pacientes con párkinson sin tratamiento médico.

Atención y cuidados en el domicilio

Se han publicado trabajos que hace hincapié en la importancia de cuidador principal y cómo a lo largo del tiempo el estado del cuidador empora. Por ejemplo, la depresión mayor puede afectar hasta a un 15% de los cuidadores. Un estudio realizado en los Países Bajos destaca el impacto positivo que podrían tener que antiguos cuidadores de pacientes con enfermedad de Parkinson sirvan como compañeros y mentores para los cuidadores actuales, aprendiendo estos a como prestar la mejor atención. 

Causas y mecanismos implicados en la enfermedad

Desde el punto de vista de las causas y mecanismos de la enfermedad, un estudio publicado en CNS Neuroscience & Therapeutics sugiere que la vitamina D puede ser neuroprotectora al ayudar a los astrocitos (células gliales que pueden considerarse células «nodrizas» de las neuronas) a deshacerse de los agregados de alfa-sinucleína. Los investigadores creen que su descubrimiento puede ayudar a los científicos a identificar terapias y procesos que promuevan los efectos neuroprotectores de los astrocitos para ayudar a tratar el párkinson. Relacionado con la alfa-sinucleína, proteína que se agrega y acumula de forma anómala, un grupo de investigadores descubrieron que un tipo de reacción de molécula de nitrógeno llamada S-nitrosilación puede interactuar con una proteína celular llamada p62, que desencadena esta acumulación y propagación de agregados de alfa-sinucleína. El equipo ahora está trabajando en desarrollar terapias que inhiban la S-nitrosilación de p62. En esta misma línea, investigadores japoneses descubrieron dos componentes nuevos, TDK150 y TDK152, que promueven la agregación de alfa-sinuclesína.

Se identificó por primera vez un subtipo de células cerebrales que mueren en personas con párkinson utilizando una técnica de ARN, lo cual ayudará a saber mejor como actuar con el fin de prevenir la muerte celular.  En este sentido, otro grupo investigador consiguió convertir células no neuronales implantadas en el cerebro de ratas en neuronas funcionales que podrían formar sinapsis, administrar dopamina y restaurar el funcionamiento previamente perdido debido a la muerte neuronal. Además, en un modelo de ratón de enfermedad de Parkinson, investigadores de Johns Hopkins Medicine identificaron un compuesto químico que detiene los eventos finales en la vía relacionada con la muerte de las células cerebrales en la enfermedad de Parkinson. Como siempre, los hallazgos de máximo interés en investigación básica hay que interpretarlos con prudencia hasta poder ver los resultados en investigación clínica en las personas con párkinson, pues desafortunadamente muchas veces en esa traslación las observaciones no se replican. 

También se han producido avances en genética, como la descripción de nuevas mutaciones, por ejemplo, dos en el gen LRRK2, como causa de Parkinson familiar.  Utilizando un modelo de mosca de la fruta y con un enfoque multidisciplinar que involucra genómica, herramientas computacionales y análisis de muestras de pacientes, este año se identificaron 50 nuevos genes relacionados con la enfermedad de Parkinson, algunos asociados a un empeoramiento de los síntomas pero otros con un efecto neuroprotector, lo cual sugiere investigar en actuar sobre los mismos para proteger al cerebro frente a la enfermedad. 

Marcadores de diagnóstico y progresión

Investigación en párkinson, la actualidadSe investiga en cómo conseguir un diagnóstico más precoz y fiable. Un estudio publicado en Journal of Parkinson’s Disease encontró que la presencia de alfa-sinucleína fosforilada en la piel distingue a las personas con enfermedad de Parkinson de aquellas con parkinsonismo de otro origen diferente. Otro trabajo publicado en la revista Brain demostró que un análisis adecuado para detectar agregados de alfa-sinucleína en suero y líquido cefalorraquídeo puede ayudar al diagnóstico de la enfermedad. También se investiga en el diagnóstico precoz identificando signos muy iniciales que sugieran que ya está presente la enfermedad, como detectar menos expresividad facial con equipos de reconocimiento facial, cambios sutiles en la escritura, la voz, o hallazgos en la retina.  Por ejemplo, se publicó un estudio en la revista Sensors sobre una prueba simple no invasiva que consiste en medir los cambios en la temperatura de la mano después de la inmersión en agua fría, ya que podría ayudar a identificar a los pacientes con Parkinson. Otro estudio publicado muy interesante demostró la posible utilidad de perros superoledores entrenados para oler a personas y detectar si tienen enfermedad de Parkinson. Además no sólo se investiga en el diagnóstico precoz sino en pruebas que permitan confirmar en vida con seguridad total el diagnóstico. En este sentido, un trabajo demostró la confirmación patológica de la enfermedad en vida mediante el uso de plataformas de inteligencia artificial

Las técnicas de imagen también pueden ayudar al diagnóstico de enfermedad de Parkinson o servir para predecir la evolución y el pronóstico. Por ejemplo, técnicas de resonancia magnética estructural de neuromelanina permiten identificar la despigmentación de la sustancia negra a lo largo de la evolución, pudiendo ser un marcador diagnóstico y de progresión en estadios iniciales. Varias publicaciones también han incidido este año en el valor del RT-QUIC (Real-Time QUaking-Induced Conversión), que podría constituir un rápido y efectivo test para el diagnóstico de enfermedad de Parkinson, y que se basa en identificar en una muestra biológica los agregados de alfa-sinucleína. También de interés es el neurofilamento de cadena ligera, una proteína citoplasmática neuronal, biomarcador de neurodegeneración, medible en biofluidos. Según un trabajo publicado en Neurology, el neurofilamento en suero se asoció con enfermedad de Parkinson incidente, signos parkinsonianos y disminución del funcionamiento físico en una muestra poblacional de 1254 participantes, lo cual sugiere su valor como marcador de neurodegeneración. 

En conclusión, mucha información de gran interés. A esto hay que sumar grandes novedades en terapias y resultados de ensayos con fármacos. Seguro que en el próximo año 2023 también tendremos grandes avances.

Enlaces de interés

Sobre un estudio sobre la importancia de la depresión en pacientes de párkinson

https://conoceelparkinson.org/sintomas/depresion-cuidadores-parkinson/ 

Sobre el papel de la neuropsicología frente al párkinson

https://conoceelparkinson.org/cuidados/neuropsicologia-parkinson/ 

Sobre la dieta en párkinson

https://conoceelparkinson.org/?s=nutrici%C3%B3n