Pon un perro en tu vida: terapias alternativas para el párkinson

El papel de la buena compañía

La enfermedad de Parkinson es una de las patologías neurodegenerativas más frecuentes, afectando al 0.3% de la población, cifra que se dispara hasta el 1% en los mayores de 60 años. Con tal cantidad de casos, parece normal que existan también numerosas terapias alternativas para el párkinson.

Complementándolas con otros tratamientos para controlar los síntomas se encuentra la terapia con animales, un campo en pleno auge y con mucho potencial aún por explotar. De estas, las terapias más conocidas son las llevadas a cabo por perros (aunque también existen con caballos o gatos) y es en ella en la que nos vamos a centrar.

Para ello nos hemos puesto en contacto con Maribel Vila, Técnica de Terapia en la Fundación Affinity, para que nos cuente en primera persona los beneficios que este tipo de terapias pueden aportar a los pacientes con párkinson.

Terapias alternativas en el párkinson: el factor animal

Maribel decidió, hace ya más de 15 años, realizar un cambio de rumbo en su vida y dedicarse a la que siempre había sido su pasión: los perros. Ella misma nos cuenta su historia:

Hace unos 15 años me hice una pregunta: ¿qué quiero hacer los próximos 25 años de mi vida, hasta que llegue el momento de jubilarme?, y lo vi claro. Mi pasión siempre habían sido los animales, y decidí enfocara mi futuro labor a ellos.

Comencé realizando distintas formaciones, como adiestramiento, hasta que di con las terapias asistidas con animales. En aquel momento este tipo de terapias estaban muy poco desarrolladas en España. De hecho, lo que lo que traté es de abrir camino en un campo que, afortunadamente, ya se va asentando en nuestro país, y hacerlo buscando maneras de ayudar a colectivos con necesidades a través de la figura del perro.

¿Qué son las terapias con animales y cómo las lleváis a cabo?

La terapia con animales es la utilización de animales (en España principalmente perros) como un recurso terapéutico. Lo que hacemos es trabajar con un equipo interdisciplinar, en donde marcamos objetivos en los que trabajamos a través de cuatro planos:

  • Aspecto físico. Con el animal se pueden hacer distintas dinámicas con las que trabajar la parte motriz.
  • Parte cognitiva, que engloba todos los procesos de aprendizaje, memoria, hábitos cotidianos…
  • Parte emocional. Los animales son capaces de crear un ambiente seguro y relajado para que afloren emociones.
  • Parte relacional. Otra de las cualidades de los perros es que nos hacen relacionarnos entre nosotros, lo que hacemos en las terapias es tratar de que estas relaciones se establezcan siempre desde un punto de vista positivo.
¿Cómo es una sesión de terapia con animales?

Cada terapia es distinta. No es lo mismo trabajar con pacientes con paliativos, con pacientes con párkinson o con niños con TEA, el tipo de actividades son totalmente diferentes, como ejemplo te pongo a los más jóvenes, que realizan actividades mucho más dinámicas. Por eso, en función del colectivo y de lo que queramos conseguir organizamos las terapias.

La importancia de ir más allá

¿Has trabajado con personas con párkinson o alguna otra enfermedad neurodegenerativa? ¿Cómo ha sido la experiencia?

Las sesiones dependen mucho del estadio en el que se encuentre la enfermedad. En una fase inicial trabajaríamos mucho más la parte emocional, la aceptación de la enfermedad y como asumir la realidad. El perro en este casi tendrá una parte más de puro acompañamiento.

En estadios avanzados nos centramos más en la parte motriz, en mantener las habilidades físicas que en un futuro pueden hacer que la calidad de vida de estas personas sea mejor. Trabajamos por ejemplo la motricidad fina y gruesa a través de distintos ejercicios con los perros.

Pero estas terapias con animales van mucho más allá de eso, ¿no?

La introducción de un perro en cualquier momento, en cualquier colectivo, será positivo. Y es que estos animales también sirven para crear un espacio seguro donde llorar, donde verbalizar sus miedos y, en definitiva, hablar.

Las enfermedades, y en concreto las neurodegenerativas como el párkinson o el alzheimer son muy duras no solo para quienes la padecen si no también para las personas a su alrededor. Con ellos, con familiares y cuidadores, también se puede trabajar a través de los animales creando situaciones de tranquilidad.

Una labor, un compromiso

¿Cuáles dirías que son los beneficios que aportan a los pacientes estas terapias?

Suena muy clásico, pero amor incondicional. El perro no te juzga, no valora si tienes o no una discapacidad, simplemente nos acompaña. Esa aceptación total es algo que las personas valoran mucho, nos hace sacar la parte más emocional.

Por otra parte, hay estudios que indican que trabajar con animales implica cambios fisiológicos, como aumento de endorfinas y oxitocinas y disminución del cortisol (hormona del estrés).

¿Recomendarías esta terapia alternativa a todas las personas con párkinson?

Sí, sin ninguna duda. Pero no solo a las personas que conviven con párkinson, a cualquier persona que tenga una dolencia.

Nos has hablado de lo que suponen estas terapias para los pacientes, pero, para ti: ¿qué supone trabajar en este tipo de terapias?

Siempre digo que tengo uno de los trabajos más fantásticos del mundo (aquí puedes aprender más sobre él), porque estoy acompañada de perros que, para mí, son parte de mi familia. Pero es que además suponemos un cambio en la vida de muchas personas.

Hay situaciones muy duras en las que estos animales son capaces de que la persona se olvide, por un momento, de la situación en que se encuentra. Creo que eso es muy, muy bonito.