Investigación en párkinson: avances, novedades e hitos en la actualidad

Ciencia, papel clave ante las enfermedades neurodegenerativas

La medicina es la principal defensora de la calidad de vida de toda la sociedad. Se preocupa por prevenir, curar e investigar. Esta última parte cobra importancia porque mejora los niveles de prevención, pero también facilita o disminuye la necesidad de curar. La investigación, en párkinson o cualquier otra dolencia, es fundamental.

Para la enfermedad de Parkinson (EP) parece claro que la investigación va a seguir una triple vía, debido a la extraña naturaleza del párkinson:

  • Descubrir la causa primera, el origen de la enfermedad. Sabemos que el motivo de empeoramiento de sus síntomas es la desaparición de neuronas dopaminérgicas que modulan el movimiento. Pero ¿qué factor causa su disminución?
  • Diferenciarla de otras enfermedades. Es decir, un diagnóstico más seguro y certero, que permita descubrir si se padece esta dolencia o no. Dado que, hasta el momento, el único diagnóstico eficaz es el clínico y observable, se debe investigar como hacer la labor del neurólogo más fácil y exacta.
  • Paliar los síntomas. Si conocemos esta enfermedad es por sus diferentes efectos, motores y no motores. La investigación se centra tanto en el aspecto farmacológico como en las terapias alternativas.

¿Cuáles son las principales líneas de investigación en párkinson? ¿Qué se está consiguiendo y descubriendo en la actualidad?

HM Cinac, un hospital a favor de la investigación en párkinson

El Dr. Ignacio Obeso Martín, investigador del Centro Integral de Neurociencias AC HM CINAC, que se encuentra en el Hospital Universitario HM Puerta del Sur, quiere dar un paso hacia los mecanismos de conducta ante alteraciones motoras y emocionales en el mal de Parkinson.

La iniciativa es clara: gracias a técnicas de neuroimagen (fotografías de neuronas, su comportamiento y sus impulsos eléctricos) y de neuromodulación (acciones de la fisioterapia para estimular los impulsos nerviosos) medirá la respuesta y establecerá pautas y correlaciones.

Esta investigación no solo ayuda a determinar un tratamiento más adecuado. También ayuda a los futuros neurólogos, pues tendrán más información respecto a la respuesta que produce el párkinson ante ciertos estímulos.

Diferenciando enfermedades gracias a la investigación

En Texas, específicamente en el Centro de Ciencias de la Salud de su universidad, han encontrado una forma de distinguir entre la enfermedad de Parkinson y la atrofia de sistemas múltiples (AMS). Ambas dos se parecen mucho, pues los primeros signos son muy similares, ya que afectan al sistema motor. El AMS es mucho más agresivo y afecta rápidamente a acciones involuntarias, como la presión arterial o la micción.

El centro, utilizando tecnología de amplificación cíclica de plegamiento de proteínas (PMCA), es decir, utilizando una maquina para detectar qué partes de la alfa-sinucleína (aSyn), la proteína que se multiplica en ambas enfermedades, están realmente mal. Dependiendo de cuáles sean, se acierta en un 95,4% el diagnóstico de una u otra enfermedad.

Si quieres leer todo el apartado técnico de esta investigación en párkinson, puedes consultar este artículo.

Otras sustancias que pueden afectar al desarrollo de la EP

¿Sabías que el hierro es uno de los elementos principales que necesita nuestro organismo? Y mucho más en las enfermedades neurodegenerativas. Un estudio del University College, en Londres, han sugerido que las medidas de hierro cerebral pueden predecir que pacientes con párkinson desarrollarán demencia.

Un mapeo en los pacientes descubrió que el hierro se estaba acumulando en el hipocampo y el tálamo, asociados en la EP con la memoria y el pensamiento. Esto hace que también se acumule en estas regiones la proteína TAU y amiloide, relacionadas con la demencia en la EP.

Gracias al mapeo, más exacto, se puede procurar un tratamiento paliativo antes de la aparición o con una demencia moderada. Un gran avance que puede salvar muchas mentes.

Deporte, también clave para la investigación en párkinson

Si nos desplazamos a Toronto el próximo mes de abril podemos ver como el ping pong ha ayudado a muchos pacientes con párkinson a mejorar sus síntomas motores. Y es que la 72ª reunión anual de la Academia Americana de Neurología ha llevado a cabo un experimento muy deportivo.

Cinco horas, una vez por semana, durante seis meses, 12 personas de alrededor de 73 años con enfermedad de Parkinson leve o moderada jugaron al ping pong. Este deporte, que ya ha demostrado sus beneficios en cuanto a reflejos y movilidad, ha vuelto a sorprender.

Aunque la muestra del estudio sea pequeña, el 100% de los participantes mejoraron su expresión facial, su rigidez y su postura. Un mensaje alentador para el futuro.

Si te interesa la relación que tiene el ejercicio y las enfermedades neurodegenerativas, este artículo de Saludmásdeporte habla de los beneficios del ejercicio de alta intensidad.

COPPADIS, un proyecto en constante crecimiento

Hasta 2022, el proyecto COPPADIS estará revolucionando la investigación en párkinson. No nos vamos a explayar mucho en su gran labor, ya que en “Investigar, aprender, mejorar: el proyecto COPPADIS” te contamos todo acerca del estudio. Lo que sí sabemos es que, dentro de dos años, el proyecto desvelará conclusiones muy necesarias para los profesionales de esta enfermedad.

Tendremos que permanecer atentos a todos los posibles cambios. Mientras tanto, solo podemos agradecer la gran labor de centros, laboratorios y hospitales que se preocupan por seguir avanzando en sus proyectos y estudios.

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