¿Existe realmente un perfil del paciente de Parkinson? Desmintiendo tópicos.

Desmontando los argumentos más absolutos.

Ciertas enfermedades se relacionan con segmentos de la población muy concretos, un ejemplo de ellos es el cáncer de mama, que afecta en el 99% de los casos a mujeres y cuya prevalencia aumenta a medida que aumenta la edad de éstas.

Sin embargo, muchas otras patologías no cuentan con un ‘paciente tipo’, es decir, no se ha delimitado en la actualidad el tipo de perfil más vulnerable a sufrir la patología. Ello depende, en gran parte, de que aún se desconoce la causa que provoca la pérdida neuronal con la que cursa la enfermedad. En este grupo debemos incluir a la enfermedad de parkinson.

Se considera que dicha pérdida podría deberse a una combinación de factores genéticos y ambientales unidos a los derivados del propio envejecimiento del organismo.

Y es que, aunque se calcula que la prevalencia de esta enfermedad se duplicará en los próximos 25 años y es por ello cada vez más estudiada -algo que ha permitido mejorar ampliamente el conocimiento que tenemos de ella-, aún resulta difícil definir datos epidemiológicos concretos.

Factores implicados en el riesgo de desarrollar la enfermedad

A pesar de ello, si es cierto que algunos factores pueden aumentar la probabilidad de desarrollar Párkinson. Por ejemplo, varios estudios revelan un mayor índice de aparición de esta enfermedad en el mundo rural, especialmente entre los varones, hecho que parece tener relación con la exposición ambiental a pesticidas e insecticidas, así como a la ingesta de agua de pozos y a un mayor índice de consanguinidad.

Pero los tres factores en los que más claramente se ha visto una mayor relación con la aparición de la enfermedad son:

  • La edad. Se ha comprobado que la aparición del Párkinson aumenta exponencialmente a partir de la sexta década de vida.
  • Factores genéticos. La mayor parte de los casos de Párkinson (90%) no se deben a una alteración genética, pero se estima que entre el 15 y el 25% de las personas que sufren esta enfermedad tienen algún pariente que la ha desarrollado.
  • Factores ambientales. Algunas sustancias, como los pesticidas, parecen tener relación con la aparición de casos de párkinson. Otras en cambio han visto relacionado su consumo con una menor frecuencia de aparición de la enfermedad entre las personas que habitualmente las consumen. Es el caso del café.

Sospechas fundadas para posibles pacientes con párkinson

El párkinson afecta de forma prácticamente igual a los distintos segmentos de población adulta. ¿A que nos referimos con ello? A que se trata de una enfermedad de distribución universal y que afecta a todos los grupos étnicos.

Debido a ello, esta enfermedad no nos permite tener gran margen a la hora de adoptar rutinas que puedan prevenir su aparición.

Lo que sí podemos hacer es conocer los primeros síntomas con los que cursa la enfermedad.  De esta forma podremos acudir al especialista cuanto antes, lo que nos permitirá seguir de forma temprana un tratamiento que retrase el avance del Parkinson.

¿Cuándo debo preocuparme?

La enfermedad es difícil de diagnosticar en sus etapas iniciales, ya que se confunde con los síntomas propios de otras patologías. Típicamente, los pacientes de parkinson sufren temblor de reposo, que comienza en un lado del cuerpo y es de evolución progresiva y prolongada. Además, también pueden sufrir problemas de sueño, pérdida del sentido olfativo o estreñimiento.

Ante cualquiera de estos síntomas, lo mejor es acudir a nuestro médico de referencia, para que nos haga un estudio completo que confirme la enfermedad.

Y es que queremos recordarte que un buen diagnóstico es fundamental en esta enfermedad, ya que nos permite adoptar, desde los inicios de la enfermedad, una buena rehabilitación física que será esencial a la hora de retrasar lo máximo posible su evolución.

El mantenimiento del tono muscular y de las funciones motoras será esencial en el tratamiento de esta enfermedad y te ayudará a mantener la movilidad de los miembros y fortalecer los grupos musculares que suelen verse más afectados.