La necesidad de Unidades de diagnóstico y tratamiento del párkinson en hospitales

La importancia de impulsar el conocimiento de la EP

Cuando acudimos a nuestro hospital o centro de salud, dependiendo del tamaño del mismo, podemos observar ciertas especialidades médicas (Nutrición, Oftalmología, Rehabilitación, etc.). En los últimos años, las Unidades para el diagnóstico y tratamiento del párkinson han resultado ser clave para dar a conocer todos los aspectos de esta enfermedad. ¿Por qué creemos que su labor es imprescindible?

Unidades de párkinson y trastornos del movimiento

Si tenemos que definir esta unidad específica, diríamos que es un conjunto de profesionales, equipo y técnicas destinadas a dar respuesta a pacientes con EP. Dado que el diagnóstico y tratamiento en párkinson son las dos fases más importantes (y rutinarias), suelen enfocarse en ello, pero, como veremos más adelante, tienen también sus ventajas en la investigación.

El profesional encargado de ejercer el papel de “líder” es el neurólogo especialista en EP (una Unidad de párkinson en si misma) pero, además, puede y debe contar con el apoyo de otros especialistas como cirujanos, psiquiatras, neuropsicólogos, fisioterapeutas y, del ámbito más sociosanitario, terapistas ocupacionales. Solo así se pueden cubrir todos los ángulos de la enfermedad.

Por supuesto, las Unidades de párkinson tienen más recursos en hospitales de mayor tamaño y de nueva creación. Aún así, creemos que es importante incorporar en la medida de lo posible profesionales de párkinson en todo el ámbito sanitario, pues es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente.

Por qué “trastornos del movimiento”

Cómo sabemos, la EP se caracteriza por una serie de síntomas motores como son el temblor, una mala postura o lentitud en la marcha. Por ello las unidades específicas añaden el sobrenombre de “trastornos del movimiento”, pues se encargan de dolencias relacionadas con el movimiento, como es la distonía, el temblor esencial, la corea, el síndrome de Tourette o los tics nerviosos.

Pero no debemos confundirnos: ya hemos mencionado la importancia de contar con un equipo multidisciplinar en estas unidades, pues hay otro tipo de síntomas que aparecen cuando la enfermedad avanza, y requieren de tratamiento  y cuidado específicos.

El valor de las unidades de diagnóstico y tratamiento del párkinson

Entre los beneficios que pueden traer estas unidades a la población cercana está el diagnóstico certero. Al final, el neurólogo utilizará las escalas necesarias para determinar si los indicios presentes en el paciente corresponden a la EP o son parkinsonismos de otra índole.

Otra ventaja es su labor del día a día. La Unidad de párkinson es la encargada de realizar el seguimiento correcto de la medicación y las terapias ofrecidas a los pacientes, ajustar el tratamiento si fuese necesario y estudiar todos los casos particulares en profundidad.

Y no nos olvidemos de su labor informativa: el paciente, familiar o cuidador puede acudir a esta unidad de diagnóstico y tratamiento en párkinson para recabar información, resolver sus dudas y pedir opiniones complementarias a las de otros profesionales de la medicina.

La investigación también tiene su hueco

Una Unidad de párkinson es la mejor base de datos de síntomas, efectos del tratamiento y características de los pacientes de EP. Son los que ven la norma, pero también las excepciones. Por eso, no es de extrañar que las investigaciones “de campo” se realicen en este tipo de unidades.

Por ejemplo, el proyecto COPPADIS reúne a 35 hospitales, 130 investigadores, 600 cuidadores y 800 pacientes para conocer la evolución de la enfermedad en estos últimos e identificar marcadores. Este proyecto no sería posible sin la labor de estas Unidades, que colaboran todo lo posible para ofrecer resultados que puedan servir en el futuro.

La opinión de un experto

Diego Santos García, Vicepresidente de la Fundación Curemos el Parkinson y Secretario del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la SEN opina que las Unidades de Trastornos del Movimiento son de gran importancia. “Desde la SEN estamos haciendo un esfuerzo para conseguir fomentar la acreditación de estas Unidades, incluyendo tanto Consultas Monográficas en hospitales más pequeños como Unidades de Trastornos del Movimiento, ya sean quirúrgicas o no, en hospitales más grandes. Definimos unos criterios comunes que deben de cumplirse.

Acceder a poder acreditarse permite que en cada centro las Unidades se auditorien para poder detectar necesidades de mejora a nivel asistencial. Esto acaba repercutiendo en el paciente. Por ejemplo, que los pacientes con Parkinson avanzado sean bien evaluados y se seleccione la mejor terapia para ellos”.  Dicho facultativo opina que “la especialización y la atención mediante Unidades Multidisciplinares es lo que garantiza una mejor atención del paciente”.

El mayor beneficio de todos es poder acercar la enfermedad de Parkinson al mayor porcentaje de sociedad posible. Solo así podremos darnos cuenta de la importancia que tiene proteger la calidad de vida de los pacientes.