No los confundas: diferencia entre párkinson y parkinsonismo

El diagnóstico de la EP es clínico, y debe desechar otras dolencias

Las consultas de los neurólogos, los profesionales encargados del diagnóstico de la enfermedad de Parkinson, son visitadas por pacientes, familiares y cuidadores con una misma pregunta: “¿este temblor quiere decir que sufre párkinson?” Y la respuesta, en algunas ocasiones, es que no. Es importante conocer la diferencia entre párkinson y parkinsonismo.

¿En qué se diferencian el párkinson y el parkinsonismo?

 La enfermedad de Parkinson es, como ya sabemos, una dolencia neurodegenerativa que afecta a las neuronas dopaminérgicas, encargadas del movimiento correcto de nuestro cuerpo. Su manifestación más conocida son los síntomas motores: temblor cuando la extremidad está en reposo, movimientos lentos, rigidez muscular y alteración del equilibrio y la postura.

El parkinsonismo se suele establecer como la manifestación de dos de estos cuatro síntomas (bradicinesia y alguno más). Y aunque la EP sea la causa más frecuente, no es la única. Datos que sugieren una causa diferentes de parkinsonismo son:

  • Distribución simétrica de los síntomas y signos. La asimetría es un dato característico de la enfermedad de Parkinson, estando una parte del cuerpo más afectada. Su ausencia podía hacer pensar en otra causa de parkinsonismo.
  • Aparición de síntomas no típicos (lo que llaman los profesionales banderas rojas), como la aparición precoz de caídas, alteración temprana de la memoria, problemas para tragar, la disminución de la tensión arterial al levantarse de la cama, u otros.
  • Falta de respuesta al tratamiento farmacológico dopaminérgico.
  • Que la enfermedad avance rápidamente, mucho más que lo conocido en la EP.
  • Y por supuesto, estar recibiendo fármacos que pueden bloquear los receptores de la dopamina y ocasionar el llamado parkinsonismo farmacológico.

La diferencia entre el párkinson y el parkinsonismo es clara: el primero es una enfermedad degenerativa, el segundo es una manifestación de la EP, o de otra dolencia, es decir, lo que llamamos un síndrome, que puede ser por muy diversas causas: fármacos, infartos cerebrales, otras enfermedades degenerativas como un Parkinson-Plus, etc.

Tipos de parkinsonismo

Aunque hay sutiles diferencias en la forma de clasificar los parkinsonismos, en resumen se suele hablar de dos de ellos:

  • Secundarios.
  • Parkinsonismo Plus.

Entre los primeros, destaca por encima del resto el causado por uso crónico de fármacos que intervienen en la producción de dopamina. En este caso, se debe ajustar la medicación haciendo que los síntomas (en general, lentitud, temblor y rigidez de forma simétrica) desaparezcan.

También, dentro de esta categoría, se incluye el parkinsonismo producido por agentes tóxicos , enfermedades vasculares o alteraciones cerebrales metabólicas, como la enfermedad de Wilson. Es tarea del neurólogo diferenciarlo, aunque es más fácilmente diagnosticable.

Fase motora y síntomas motores

En esta etapa los pacientes con párkinson ya han desarrollado una serie de síntomas motores de la enfermedad, cuya máxima representación es el temblor, pero al que también acompañan otros.

De ellos, los que primero suelen aparecer, son la dificultad al caminar o para moverse, la rigidez e imposibilidad de movimiento (lo que tradicionalmente se denomina ‘quedarse quieto’), la falta de expresión facial, mareos o desmayos o el encorvamiento de la espalda.

Parkinsonismo plus: diferencia entre el parkinson y otras enfermedades degenerativas

Cuando hablamos de parkinsonismo plus hablamos de una dolencia que se manifiesta con las características que mencionábamos arriba: no responden a la medicación, aparecen síntomas atípicos, se desarrolla de forma rápida… Es decir, la causa es otro tipo de enfermedad, no la EP.

Se suelen destacar tres: la Parálisis Supranuclear Progresiva (PSP), La Atrofia Multisistema (AM) y la Degeneración Corticobasal (DC).

En la PSP, la principal diferencia a la hora de realizar el diagnóstico es que el parkinsonismo es simétrico, tiende al mutismo (más que a la dificultad del habla) y al movimiento de cierre de ojos frecuente. Lo característicos es la limitación en la mirada vertical, al mirar hacia arriba, retrocollis (cuello hacia atrás), y caídas precoces hacia atrás con mucho desequilibrio.

En la AM, el beneficio que produce la medicación es limitada, existen trastornos del sueño REM de forma más precoz que en el párkinson y tronco inclinado hacia un lado (síndrome de Pisa). Hay variantes. Una cursan con más problemas de equilibrio, otra con más problemas para hablar, tragar o respirar, y otra con síntomas disautonómicos, como mareos, síncopes, estreñimiento, disfunción eréctil, etc.

En la DC, es importante recalcar la apraxia ideomotora, es decir, problemas para hablar y realizar tareas como saludar. También suceden las alteraciones oculomotoras y el fenómeno del miembro ajeno (la mano se mueve sola). Lo característico es que es una enfermedad muy focalizada en un lado del cuerpo, muchas veces una mano o brazo.

El principal problema de estas enfermedades, al menos en cuanto a confundirlas con la enfermedad de Parkinson, es que dos de ellas (PSP y DC) suelen aparecer a partir de los 65 años, al igual que la EP. Solo la Atrofia Multisistema tiene una aparición más joven a partir de los 54 años, aunque, como sabemos, el párkinson puede aparecer a cualquier edad.

Diagnóstico diferencial entre párkinson y parkinsonismo

Aunque en nuestra web dedicamos un apartado entero al diagnóstico diferencial, es importante volver a recalcar la labor de un neurólogo. Este profesional de la medicina solo cuenta con el diagnóstico clínico, es decir, la observación y las escalas de medición, para dictaminar qué dolencia padece una persona. La exploración clínica, la evolución y algunas pruebas complementarias pueden ayudar al neurólogo a realizar el diagnóstico.

Por ello es importante que, si tienes dudas, síntomas extraños o la medicación funciona de forma extraña, acudas directamente a él. Así podrá determinar un diagnóstico mucho más certero.